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FUENTE: los angeles times

Trump en la mira

El presidente norteamericano enfrenta a partir de este martes un juicio político que lo pone en el disparadero. Probablemente se salvará, pero quedará magullado.

Publicado: 2020-01-20

A partir de este martes 21, el mandatario norteamericano más locuaz y extraño de las últimas décadas, sino de toda la historia republicana de Estados Unidos, será sometido a un juicio. Desde ese día y por varias semanas, Donald Trump estará en la mira -mediática y política- con grandes posibilidades de salvar el pellejo presidencial, pero a la vez en riesgo de que, en el momento menos esperado, le caiga un misil acusatorio. 

¿Es absolutamente seguro que Trump saldrá librado de este complicado trance? Los números dicen que sí: es el Senado el que decidirá si, debido a la serie de acusaciones que le imputan (obstrucción al Congreso y abuso de poder), debe ser destituido; pero para que eso ocurra, de los 100 senadores, dos tercios tendrían que bajarle el dedo, algo que de momento resulta imposible debido a que el Partido Republicano cuenta con 53.

Los demócratas, que con su mayoría en la Cámara de Representantes lo llevaron hasta esta estación final, están tratando de persuadir a algunos senadores republicanos, para lograr que el presidente vuelva a sus cuarteles inmobiliarios empresariales. Se perfila como muy difícil. Sin embargo, tampoco parece que será un paseo washingtoniano para él. En los últimos días han aparecido testimonios, entrevistas y señales que traen nubes tormentosas.

Por un lado, Lev Parnas, un empresario de origen ucraniano que trabajó con Rudy Giuliani (abogado personal de Trump), se ha despachado en más de un medio (la cadena MSNBC, entre ellos) explicando que, como parte del equipo de Giuliani, puede dar fe de que el mandatario estaba al tanto de lo que ocurría. Es decir de las presiones que, por orden de la Casa Blanca, se ejercían contra el presidente de Ucrania, Volodymiyr Zelensky, eran reales.

La estrategia, como se sabe, era bien afinada: lograr que la Fiscalía General de ese país acusara de corrupción a Hunter Biden, el hijo de Joe Biden (ex vicepresidente y fuerte pre-candidato que podría competir con Trump en las presidenciales). Afectar personalmente a uno de sus potenciales y fuertes contendores, a fin de hacer tambalear su campaña. De lo contrario, el país otrora parte de la URSS, no recibiría ayuda militar.

Se quedaría sin unos 400 millones de dólares nada menos. Una suerte de chantaje de vuelo internacional, en suma, si se comprueba la acusación, algo a lo que Parnas está contribuyendo. “El presidente Trump sabía exactamente lo que estaba sucediendo”, ha contado, para explicar que él, Giuliani, y otros personajes armaron una trama que revelaría las torvas intenciones del actual mandatario para aplastar a uno de sus rivales.

Trump, por supuesto, ha dicho que eso no ocurrió y ha aceptado que hizo una llamado, pero que según él no sirvió para ejercer presión alguna y que la cantidad de dinero con destino a Ucrania fue retenida a otros motivos. Pero Parnas ha dado detalles comprometedores que abonan la tesis de que todo estaba armado para que el operativo de demolición dirigido hacia Biden funcionara. Le ayudaba, además, su origen ucraniano.

De otro lado, un pequeño comando femenino ha venido a complicarle un poco la vida a Trump cuando prácticamente se sentía ganador y hasta despotricaba de sus acusadores. Lisa Murkowski y Susan Collins, dos senadoras republicanas podrían no votar para que Trump se salve del abismo. La primera se ha declarado “perturbada” por la actuación de Mitch McConnell, líder de la mayoría republicana en el Senado.

Este último tiene capacidad para maniobrar durante el juicio político y no ha tenido empacho en declarar que está coordinando con los abogados del presidente. Puede influir en la manera cómo se organice el proceso, algo que se decidirá precisamente este martes. Puede apostarse, por ejemplo, por no aceptar la presencia de testigos durante el juicio, algo a lo que se opone la otra senadora republicana, Susan Collins.

Ambas no son suficientes para voltearle el partido a Trump, pero ponen en evidencia que los republicanos no cuentan con una solidez a prueba de balas políticas. Más republicanos tendrían que comenzar a dudar, y finalmente migrar hacia una votación contraria al mandatario para que este sea el capítulo final de su carrera política. No hay indicios de que eso vaya a suceder, aunque sí de que aparecerán más testimonios.

De pronto hasta una bomba de último minuto, que incline la balanza hacia el lado de la destitución. El culebrón podría durar semanas y se espera que sea antes del 4 de febrero, día en el cual el presidente tiene que presentar su discurso sobre el Estado de la Unión. Con todo, hay un problema mayor: Trump es un personaje áspero, porfiado, no parece que, en una situación extrema, haría lo que hizo Richard Nixon para evitar su caída.

El periodista Michael Wolff, en su reciente libro titulado ‘Asedio’ (es el autor del best seller ‘Fuego y furia, que cuenta las interioridades de la Casa Blanca en este tiempo), retrata al presidente republicano con una frase lapidaria: “Trump no sólo no se asemeja a ningún otro presidente, sino que no se asemeja a casi ningún otro ser humano”. Una manera de sugerir que es un hombre egocéntrico, imprevisible, poco dado a gestos de renuncia.

Eso explicaría su aspereza estos momentos que hay nubes grises en su camino, que con frecuencia descarga a punta de ‘tuits’. A pesar de todo esto, sigue siendo la mejor carta republicana para disputar la presidencia en las elecciones de noviembre y, aunque parezca increíble para algunos, conecta con muchos norteamericanos que lo ven más bien como un héroe. No sólo por haberse enfrentado a Irán, sino a sus duros opositores.

No deja de llamar la atención, por último, que la gran oposición contra Trump proviene del frente femenino: Nancy Pelosi, la presidenta de la Cámara de Representantes, quien promovió el impeachment; las congresistas demócratas Alexandria Ocasio-Cortez, Ilhan Omar, Rashida Tlaib y Ayanna Presley; las dos senadoras republicanas que dudan de él; y las mujeres que protestan en las calles, antes y ahora, por su machismo clamoroso.

No sabemos con certeza lo que ocurrirá en las próximas semanas, que aunque anuncian viento a favor de Trump serán de todas maneras tensas. Pero incluso si se salva, como parece darse por descontado, llegará golpeado a la carrera presidencial. Además, lo de Irán puede reventarle en la cara y, por añadidura crucial, tal vez tenga al frente a la senadora Elizabeth Warren, si es que las elegida por los demócratas para enfrentarlo.

Si ese es el caso, quizás Trump, el presuntamente indestructible, se tope con un masivo contingente de mujeres que no sólo llamará a votar en su contra, sino que también le echará en cara su comportamiento, su talante, su modo de hacer política. Tal contienda podría ser épica y convertirse en su verdadero impeachment, ya no solo político, sino social.


Escrito por

Ramiro Escobar

Periodista. Especializado en temas internacionales y ambientales.


Publicado en

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