Con lupa en el Congreso

FOTO: MINCUL

¿El coronavirus no tiene color?

No es falso que las enfermedades víricas, o la falta de atención médica, afecten más a los afrodescendientes. Es más: la historia está llena de ejemplos  brutales

Publicado: 2020-05-29

Controversia, indignación, escándalo incluso. El mensaje que difundió esta semana el Ministerio de Cultura (MINCUL) alertando a la población afroperuana para que tomara precauciones frente al SARS-COV2 (el virus que causa la COVID-19) tal vez no fue preciso. Quizás adoleció de falta de datos, o de la astucia de un comunicador sagaz que lo ponga en su punto preciso. 

Pero de ninguna manera partía de algo falso o exagerado. Es más: hay numerosos datos, estudios y abominables episodios históricos que demuestran que la población de ascendencia africana, o los mismos africanos, han sido y son más vulnerables a varias enfermedades o al ataque de patógenos. Y una de las razones principales, por supuesto, es el perverso desprecio viral que aún sufren.

Para comenzar, en el caso de los afroperuanos hay una investigación hecha precisamente por el MINCUL, en alianza con el Grupo de Análisis para el Desarrollo (GRADE) –que sospecho que algunos indignados cibernautas nunca leyeron-, cuando ejercía esa cartera Diana Álvarez Calderón. Se llama ‘Estudio especializado sobre población afroperuana’ y tiene varios capítulos.

Curiosamente, uno de sus autores es el actual ministro de Educación, Martín Benavides, a quien no se le ha oído comentar el asunto. El capítulo 4 aborda el tema de la salud y analiza los resultados obtenidos en 3,101 hogares ubicados en poblaciones de mayoría afrodescenciente de Lima y la Costa. La enfermedad más común: la hipertensión arterial (25.3% de la muestra).

Luego vienen el colesterol alto (14.1%) y la diabetes (6.3%). La incidencia de hipertensión, además, es mayor entre las mujeres (30.73% frente a 19.39% en los hombres). ¿Puede extrañar que se haga una campaña especial para ellos cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la hipertensión hace a las personas más vulnerables frente al nuevo virus?


La pandemia de los afroamericanos

Cifras ofrecidas por el Ministerio de Salud en el 2019 señalan que el porcentaje de hipertensos en el Perú es del 17.6% de toda la población. ¿Se nota la diferencia? La aparición de esta patología está asociada a la falta de una alimentación saludable, y se complica si la persona no cuenta con un adecuado acceso a la salud pública, algo sobre lo que el mencionado estudio alerta.

los afroamericanos son los más afectados en eeuu por la covid-19 / kena betancur / getty images

En Estados Unidos, se está viendo con dramatismo cómo los mayores afectados por la COVID-19 son los afroamericanos. Tienen una tasa de muerte de 265 por cada 100 mil habitantes y un número de hospitalizados realmente alarmante. La doctora Ushé Blacsctok , en declaraciones al diario El Periódico de Cataluña, ha atribuido esto al “racismo estructural y sistémico”.

No es una especulación, en modo alguno. Keeanga-Yamahtta Taylor, profesora de la Universidad de Princeton, publicó el 16 de abril pasado en The New Yorker un artículo llamado ‘The Black Plague’ (‘La plaga negra’), donde aborda el tema. Cuenta, por ejemplo, que el 72% de los muertos por este virus en Chicago son afroamericanos, y en el estado de Louisiana 70%.

Estas cifras, que con razón llama “macabras” tienen que ver, nuevamente, con algo triste y visible: que los afroamericanos tienen más condiciones de salud pre-existentes que los hacen más vulnerables, como la diabetes, el asma, la obesidad. “Los negros –afirma- están más subempleados, condenados vivir en viviendas deficientes y tienen una atención médica inferior”.

¿Suena familiar? No es algo desconocido que, en la mayoría de países donde hay población afrodescendiente, o en los mismos países africanos, millones de personas viven sumidas en la precariedad y presas de la escasez de oportunidades. En nuestro país, la población afroperuana no es grande (3,6% según el INEI), pero el drama es similar y necesita atención puntual.

Y, a nivel global, la tendencia a tratarlos con desprecio continúa. Apenas en abril de este año, cuando ya teníamos la pandemia encima, dos médicos franceses -Jean Paul Mira y Camille Locht- propusieron ensayar una vacuna contra el SARS-COV 2 en el África, lo que provocó la reacción de la propia OMS y de los ex jugadores de fútbol Samuel Eto’o y Didier Drogba.


La barbarie de Tungskee

Pero uno de los casos más sublevantes del trato que los afrodescendientes recibieron, en materia de salud, ocurrió en Estados Unidos ¡durante cuatro décadas! Se trató del Experimento Tugskee, llevado a cabo en la ciudad de ese nombre ubicada en Alabama. Allí, más de 400 hombres afroamericanos fueron observados durante todo ese tiempo en su cuadro de sífilis.

el monstruoso experimento tugskee se llevó a cabo entre 1932 y 1972 / invdes.com.mx

No se les informó que tenían la enfermedad, no recibieron tratamiento para la misma; a cambio, se les daba ayuda material, o hasta sanitaria, como precisa la Revista de Medicina y Cine de la Universidad de Salamanca. La idea, siniestra, era compararlos con otro grupo no afectado por la enfermedad, a ver si existía una correlación entre vivir con la sífilis y la longevidad.

Los autores de esta barbaridad fueron algunos médicos del Sistema de Salud Pública de EEUU. Hasta que Peter Buxum, un investigador del mismo sistema, denunció el hecho a sus superiores y, tras no ser atendido, acudió a la prensa y estalló el escándalo. Gracia a la aparición de reportajes en el Washington Star y en The New York Times finalmente se paró el experimento.

Habían sobrevivido ocho personas. Los demás habían muerto y habían contagiado a sus hijos. El presidente Bill Clinton tuvo que pedir disculpas públicas el 15 de mayo 1997 a cinco de ellos. El mismo nombre del proyecto, como recordó El País de España en ese momento, era revelador, infame y cruel: "Estudio de Tuskegge sobre la Sífilis No Tratada en el Macho Negro".


"No puedo respirar"

Más atrás, en el siglo XIX, está el caso del doctor James Marion Sims, a quien se consideraba uno de los padres de la ginecología moderna. En la segunda mitad de esa centuria, hacia 1850, operó sin anestesia  de la fístula vaginal a por lo menos una decena de esclavas negras. Hasta tenía una estatua en el Central Park de Nueva York, que fue retirada recién en abril del 2018.

¿Se entiende ahora por qué hay que tener una atención especial para la población afrodescendiente,? Muchos de ellos aún viven en condiciones penosas con escasa atención médica, con cuadros complicados heredados por generaciones. Son más vulnerables, pero no menos corajudos, pues siguen luchando por sus derechos aunque parte del mundo los desprecie.

los afroamericanos protestan por la muerte de george floyd en minneapolis con una frase decidora / fuente: cnn

No hay forma, por último, de no asociar este recuento infame con la muerte en Minneapolis, (estado Minnesota) del afroamericano George Floyd, luego de que un policía blanco le aplastara el cuello con la rodilla por varios minutos a pesar de que él gritara “no puedo respirar”. Es que eso es lo que pasa: a los afrodescendientes los puede dejar sin aire tanto el coronavirus como el propio sistema.


Escrito por

Ramiro Escobar

Periodista. Especializado en temas internacionales y ambientales.


Publicado en

Kaleidospropio

Sobre el mundo, la vida y nuestra especie